Conocer y comprender su tipo de piel: fundamentos del cuidado de la piel

Conocer y comprender tu tipo de piel es uno de los aspectos más básicos a la hora de iniciar una rutina de cuidado de la piel.

Su tipo de piel dependerá de la genética, pero puede variar mucho en función del clima, los factores ambientales, la edad, los factores hormonales (pubertad, embarazo, menopausia, …), el estrés, el estilo de vida, las enfermedades, el uso de ciertos medicamentos y mucho más.

Adaptar los productos de cuidado de la piel a su tipo específico de piel no sólo le proporcionará los mejores resultados posibles, sino que también evitará efectos secundarios no deseados, como la irritación.

Cómo determinar su tipo de piel

La forma más obvia y precisa de determinar su tipo de piel es acudir a una consulta profesional con un dermatólogo. Gracias a sus conocimientos y a su experiencia, puede entender con precisión su tipo de piel, diagnosticar cualquier problema cutáneo, prescribir cualquier tratamiento específico que pueda necesitar y aconsejarle sobre los mejores productos posibles para el cuidado de su piel.

La otra forma de determinar el tipo de piel en casa es el método de la cara desnuda. El primer paso es limpiar la piel con un limpiador suave y luego secarla con palmaditas. No debes aplicar ningún producto y esperar unos 60 minutos (algunos médicos dicen 30 minutos, otros hasta 2-3 horas). Después de esperar, es el momento de autoevaluar tu piel, observándola cuidadosamente en el espejo.

  • ¿Su cara está brillante o apagada? Si está brillante, ¿lo está sólo en la zona T (frente, nariz, barbilla)?
  • ¿Tienes la cara tensa o la sientes tensa cuando utilizas los músculos de la cara? (intente sonreír, por ejemplo)
  • ¿Los poros parecen dilatados o apenas son visibles?
  • ¿Ves rojeces o manchas rojas? ¿Ves la piel escamada?
  • ¿Tiene granos o brotes frecuentes?

Con esta información puedes determinar qué tipo de piel tienes y elegir los mejores productos para tu piel en consecuencia.

¿Qué tipo de piel tengo?

Una de las clasificaciones más comunes, que suele aparecer en las etiquetas de los productos para el cuidado de la piel, define 5 tipos de piel diferentes:

  1. Piel normal. La piel normal se define como una piel ni grasa ni seca, suave y lisa, sin imperfecciones, con un brillo saludable y poros apenas visibles.
  2. Piel grasa. La piel grasa se define como visiblemente brillante debido a una mayor producción de grasa y sebo, suele tener los poros dilatados y presenta una textura gruesa con imperfecciones, con tendencia a desarrollar puntos negros y espinillas.
  3. Piel seca. La piel seca se define como no brillante, apagada, con rojeces y a menudo escamosa, los poros no son visibles y la piel es en general menos elástica.
  4. Piel mixta. La piel mixta se define como grasa en algunas zonas y normal o seca en otras; es el tipo de piel más común. Las zonas grasas suelen estar en la zona T (frente, nariz y barbilla).
  5. Piel sensible. La piel sensible se define como la que se desencadena fácilmente por el clima, los factores ambientales o los productos tópicos; a menudo está enrojecida, seca y puede sentir picor, ardor o escozor.

Deberías ser capaz de relacionar los hallazgos recogidos mediante el método de la piel desnuda del párrafo anterior, con una de las descripciones anteriores y determinar tu tipo de piel. No hay dos pieles iguales y la clasificación de los tipos de piel de las 5 bases sólo tiene 5 grandes categorías, por lo que es normal que no seas 100% de un tipo u otro, simplemente elige el que te parezca más adecuado.

Indicador Baumann del tipo de piel (BSTI): el cuestionario del tipo de piel

El sistema de clasificación del tipo de piel del Dr. Baumann es una forma más científica y precisa de clasificar los diferentes tipos de piel. Se basa en sólo 4 parámetros y la combinación de todas las respuestas posibles determina 16 tipos de piel diferentes. Los 4 parámetros son: hidratación, inflamación, pigmentación y factores de riesgo de envejecimiento de la piel. Al responder a un cuestionario de 64 preguntas dividido en 4 secciones, una para cada parámetro, se determina el tipo de piel mediante una clasificación de 4 letras.

  • Grasa (O) vs seca (D)
  • Sensible (S)* vs resistente (R)
  • Pigmentada (P)** vs no pigmentada (N)
  • Propenso a las arrugas (W) vs no propenso a las arrugas (T, apretado)

Puedes tener, por ejemplo, un tipo de piel OSPT, que requiere un cuidado diferente al de un tipo de piel DSPT.

Utilizando sistemáticamente los productos más adecuados para tu tipo de piel, puedes mejorarla con el tiempo hasta llegar a la más deseable, que es ORNT.

*La categoría sensible tiene cuatro subcategorías: S1 (tipo de acné), S2 (tipo de rosácea), S3 (tipo de escozor), S4 (tipo de alergia); todas muestran inflamación, pero cada tipo de piel tiene sus propias necesidades.

** La categoría pigmentada vs. no pigmentada no tiene que ver con el tono general de la piel, sino con la tendencia a desarrollar problemas de pigmentación y un tono de piel desigual.

Clasificación de los tipos de piel de Fitzpatrick: el fototipo

Otra clasificación del tipo de piel, diferente de las anteriores, es la conocida como fototipo de Fitzpatrick. Comprende 6 categorías denominadas con números latinos. Aunque no es fundamental para la selección de productos para el cuidado de la piel, sigue estando relacionada con ellos.

Los tipos de piel más claros tienen más tendencia a desarrollar líneas y arrugas, porque están naturalmente menos protegidos de la luz solar. Por otro lado, los tipos de piel más oscuros tienen una mayor tendencia a los problemas de pigmentación, como la hiperpigmentación postinflamatoria. Por este motivo, el fenotipo de Fitzpatrick influye en algunas de las opciones de prevención y tratamiento de los problemas de la piel, así como en los procedimientos médicos, como los peelings químicos o los tratamientos con láser.

A continuación se indican los tipos de piel de Fitzpatrick, clasificados según el tono natural de la piel y la reacción a la luz UV (exposición al sol)

  • Tipo I – Blanco pálido. Siempre se quema, nunca se broncea.
  • Tipo II – Blanco. Normalmente se quema, se broncea con dificultad.
  • Tipo III – Marrón claro. A veces se quema, se broncea con facilidad.
  • Tipo IV – Marrón moderado. Rara vez se quema, se broncea con facilidad.
  • Tipo V – Marrón oscuro. Rara vez se quema, se broncea muy fácilmente.
  • Tipo VI – Negro. No se quema, se broncea muy fácilmente.

En otra entrada del blog hablaré de los productos específicos para el cuidado de la piel según los distintos tipos de piel.

Referencias

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